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7月24日 spin(ing, not a sport, u,frikis!!)Un día simplemente me acerqué. Tú, claro, no lo sabías. Apartaste la
cabeza y luego la volviste, me sonreiste con carilla de ratón
asustadizo, y me diste un palmoteo mental con esos ojitos tan bellos,
grandes y traslúcidos. Como una niña buena. Y fueron pasando los días, y las noches, y otro día coincidimos, cargando con tus magdalenas, por aquel lugar extraterrestre, paseando entre cementos y estructuras cementoides, con pasitos cansinos y la mirada entre encendida y autoalentadora que siempre llegabas colgada en la cara, como un cartel en plena campaña elctoral, o un capricho en boca de un niño. Y que poco sabías de lo que yo pensaba. Fueron pasando los días y, a cada poco o a cada mucho, las coincidencias nos iban trallendo remansos de coincidentes encuentros existenciales, y con ellos alentaban (como tus ojos) conversaciones escasas y no por ello menos valiosas, con risotadas entrecortadas, y frases y más frases que jamás recordarás, en las que sacabas lo mejor de ti, y lo mejor de mi, y también lo peor, sin considerarte mala persona por hacerlo, ni devorar el pudor tus vísceras tan nuevas y tan poco corruptas. Aunque tú creyeras lo contrario. Y de días a semanas y de ahí a meses. Luego pasó lo inevitable, apareció quien tenía que aparecer. Se hizo el silencio. Yo que mascullaba en mi interior todo el silencio de mi falsa indepencencia, y escribia con el impudor del escritor imberbe, me deshacía en lágrimas interactivas para desquitarme de otro condena (cadena) prematura. ¿Por qué todos tenían que desaparecer antes siquiera de atreverse a entrar, the step forward, los muy capullos? Me levanté la lengua, auspiciando en este acto la respuesta a mis problemas, en mi músculo envenenado y viperiano donde urdia mis ardides mojigatos y altaneros, puede que allí se encontrase la traba que ofuscaba la falsa modestia de mi desesperación, y me permitía seguir buscando víctimas a las que buscarles la sangre en cuellos pálidos como el mármol. Sabiendo que todas eran igual de malas. E igual de buenas. Y pasaron las horas y los meses y los años, y de nuevo un teclado te trajo a mi lado. Entonces no me ande con mojigaterías ni melindres, simplemente me zambullí de nuevo, para dejarme la piel en las palabras de tantos. He visto a tantos escribir como verdaderas promesas, y acabar secando suelos en sus propios rastrojos quebradizos, que a mí el escalofrío no me pilla nunca desapercibida (desprevenida), se me encarama al hombro (lomo) y me hace la puñeta con una lenguita muy fina que, si cabe, es incluso más viperina que la mía. Y la ambición obsoleta de una pasión fastuosa (fatua) vuelve, sin querer nada que no se sea sí misma, sin querer nada que no sea la falsaded de esa hipocresía, se perpetúa siempre a la par de esa amenaza que ya ha arrollado a tantos que han cometido la torpeza de estancarse... either in the intellectual sense of the world... either on their daily lifes and bodies. Whatever the reason, that sweety little tongue of mine is always ready for a bite, and is gonna drown from whispering promises so high and proud no mountain would ever dare 'mumble' a reply... Y el mundo sigue girando. Y los días, pasando. 7月17日 mayorcitosy de nuevo el aire que llega y la sabia muerta de un renacer que, en su relampagueo fugaz y certero, te lleva hasta el lugar que te has logrado labrar para tomarte en mis brazos y no acunarte por saber que no habrá motivos ni razones ni solaz ni llanto más allá del que tú quieras ver y por mucho que te escriba tristes versos desgarbados no es a ti, es a tu recuerdo que maté con cemento blanca tierra, carne triste hasta dejar en los párpados la verdad ineludible del sentido común que opina que lo mejor que tuve, no fuiste tu fue lo que me diste, (porque a ti nunca te tuve) PS. ni promesas ni narices, ya somos mayorcitos! 7月9日 interrupción. lo pletórico no dura...No quiero leer a autores muertos, Lo que necesito es interactuarl, palpar, ir entrando en terrenos desconocidos, deleitarme con caras neuvas cada día, embriargarme con los olores desconocidos de una nueva aventura por redescubrir, Necesito que los pasos sean libres, que las cadenas sean elegidas, que los colgantes no no sean prisiones, sino oportunidades, Por el amor de Dios, qeu cursi, Pero hablo en serio, necesito conocer a tantas personas como pueda, ver tantas personas como pueda, hacer tantas cosas como pueda, visitar tantos lugares como pueda y me de el alma, hablar en tantos idiomas como me de el coco, saltar a la pata coja, jugar a la rayuela... necesito hablar, ver, interactuar, conocer. Necesito ver como las uñas de mis pies y de mis manos creces, y reperar en que lo han hecho sin que yo repara en ello. Necesito dar saltos, dormir en mil lugares, aparecer en destartaladas habitaciones de casas de solteronas con olor a coliflor, y mil gatos maullando por todas las esquinas. Necesito quedar con gente, llevar a cabo proyectos, sacar fotos, sacar más fotos, leer a gente viva, hablar y emailear a gente viva, saborear verdades, desterrar artificios. Necesito sumergirme en un mar de vida, hundirme hasta las cachas, bien adentro. Necesito que me golpeen, y golpear. Necesito sonreír con desparpajo cuando esté haciendo obligaciones, y necesito pisar sobre tacones sobre pavimentos resbaladizos. Quiero, quiero, querer. Quiero querer a alguien que me quiera, a pesar de que eso suponga limitarme. Quiero hacerlo pero no lo haré por hacer. Merece más la pena una noche con uno y otra con otro si esas son auténticas, y no mil en camas apolilladas y más avejentadas qeu la de la susodicha de dos párrafos previos. Quiero hacer y quiero deshacer, quiero aprender y ampliar vocabulario de manera activa, qeu de manera pasiva ya sé que ya se bastante (y tanto que me queda por aprender....). Quiero que me expliquen por qué mis pies son así, porque mis dedos son así, porque yo soy, y porque ella no soy yo. QUiero hablar en español y que me resondan en hindu, o en alemán, y comprender sin idiomas. Quiero que la bruma de la ría se condense y forme carámbanos de hielo sobre la superficie del agua, y bajo ella, porque no me sirve que se condense solo, quiero que se solidifique, más que nada porque no me acuedo de como se llamaba el proceso que iba directamente de gas a sólido... sublimación regresiva? Es lo que tiene internet. Qué es internet? Cómo sería mi vida sin internet? Cómo puedo vivir sin preguntas? Cómo puedo mendigar caricias? Cómo pude rechazar lo que era? Cómo puedo rechazar lo que soy? Cómo puedo obviar lo que hay? Y qué hay? Cómo puedo, por qué esa pregunta, es que todo se basa en lo que está en mi poder, en mi volición? Y que hay de lo que está más allá de mi perímetro, not in the premises, you know? Qué hay de ello? Pasto para los gusanos, já. Qué fue de la filosofía, de leer a Kant a la luz de un farolillo escualido, dejándome los ojos? Qué fue de las horas que tintineaban en preguntas? Qué fue de las drogas que sedaron mi conciencia? Qué es lo que no soy yo, ni lo que conozco? Existe? pero entonces... cómo puedo saberlo? Cómo puede ser que todo sea tan parecido, para mí o para ti, que vives en Sumeria (vivías!), que percibes con la misma intensidad que un capitalista empecinado percibe en su nómina el aliento que nunca tendrá? Cómo es posible que haga falta que se despercidie tanto papel, que cargo sobre mis bracitos, o lo que creo, son mis bracitos, cúando en tantos lugares hay niños que escriben trazando círculos de arena asfixiante? Cómo es posible que los humanos sigamos luchando, cómo es posible qeu el sudor llene las sienes de aquel que se somete a examen, cuando no hay peor examen que pararse a pensar que, mañana, tal vez en diez minutos, dejarás de respirar? Alguien me puede explicar por qué giro en círculos, porque me limito, porque no me pregunto por qué em limito si puede que no haya ni un ente al que limitar? Los niños crecen, y algún día tendré alguno. Será una criatura por la que estaré dispuesta a dar la vida, sin dudarlo un instante. Saldré de mi cascarón, reventará, ya no me importará porque será él o ella lo que ahora tomará mi lugar. Si es que hay algo que reemplazar. mierda. mierda. mierda. Sigo pensandoNo sé si ya lo he contado... en cualquier caso, para cinco minutos que tengo, no habrá prolongación que sirva, y las prórrogas nunca han sido de mi agrado, así que dejaré el sabor de aquel paseo en coche, en las montañas. Recordais? Sí, es esta una nostalgia, una debilidad que me viene a la cabeza y me marea, antes de volver a pibotar en la realidad, antes de circular sobre ese columpio circular que carlso y stephan treparon y conquistaron quien sabe en que país, en qué momento, o con qué propósito... Tengo muy claro el momento, este sí, en el que iba en el coche, siempre con esa cara algo apampanada que pongo, como de abulia, de pasotismo, A mi alrededor solo había montañas, altas y orgullosas como gigantes desgreñados, con mazas en las manos dispuestas a arrancarte el alma de cuajo, pero con algo más, cierto candor que solo la grandeza posee, y despliega ante tus ojos, una visión fugaz desde un coche cualquiera que surca las aguas de un momento, para ahogarse en miserias luego. Entonces, por supuesto, no lo sabía. Es la miseria el olvido, es la miseria la distancia? Ahora vosotros, los tres, estais juntos, escuchando esas canciones mexicanas que, no se sabe muy bien porque avatares del destino, sonaban por la radio austríaca o suiza en aquel preciso instante... que risa la nuestra, que dicha. Importa que no recuerde el país donde habitaban los gigantes? El coche iba rápido como una centella en las manos de Stephan, siempre vegetariano, ahora enamorado. Fue una casualidad y ella empezó a cantar con esa voz desmañada y desentonada. Yo le miré a él, y luego volví la vista a las montañas, al viento que rasgaba el automóvil, que habría surcos sin palabras en mares de silencio, de imposiblidad, de apartes promisorios... la imposiblidad de algo demasiado bello. Sin tener claro adonde, pero sí con quién. Sí por qué. y entonces viene moravia y me recuerda que por mucho que lo intente las apuestas del pobre valdrán siempre mil veces más que las mías... yo solo tengo que volver a casa, estirar la mano, dejar que el pan deje un rastro de harina en la palma curtida y cuarteada. para nada. Y a pesar de ello en aquel momento era entera, allí, sin nada más allá del camino, hacia un gigante que me aplastaría... sin manto paterno en el que refugiarse. Complicado dejar atras olvidos, cuando uno se molesta lo mínimo en construir presentes, y ganarse futuros. No por mucho tiempo... hoy llovió al correr y me dejó un rastro no.arenoso, cubrió el camino de tierra, borró las huellas que seguía entre las hojas todavía verdes, impregnando la piel de renovados bríos, dándome un recuerdo que no vale por ser solo producto del hastio... un paliaitivo leve. Ya queda menos. |
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