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3月11日

Diálogo

Y si no me hubiera dignado a dirigirle la palabra? crees que habría sido grave?
 
lo único que creo es que cada día me enfrento al mismo dilema, y en función de ello trato con determinadas personas, o no trato con ellas
podría saber de que se trata, ese dilema tan tuyo? añadió con cierto rentintín, escamoteando mis intentos de parecer una persona seria que no se anda con tonterías.
 
No creerás que voy a desnudarme aquí, a contarte lo que de veradad me conmueve?

Ojillos achispados
 
Por qué no?Si lo has dicho es por algo, es demasiado fácil hablar, pero no tan fácil callar una vez se ha empezado. Como en una adicción, empiezas y no puedes parar, ¿Quién va a venir a decirte que lo que haces está mal? Solo te qeuda tu consciencia, al acecho, dispuesta siempre a soltarte un comentario mordaz
Eres demasiado confuso, te abstraes demasiado, añado, camelosa, retorciéndome los rulos con distracción, la vida es muy simple. Están los insitintos, está el intelecto, están las construcciones sociales que se amparan en el intelecto para regular el insticto, está saber convivir en ese río de dos aguas sin salir demasiado malparado. Una locura de vez en cuando, una aventura amorosa, un viaje a ninguna parte, y vuelta a la realidad impuesta.
 
Tú si que eres drástica, esa responsabilidad de la que hablas, esa realidad cotiduiana, no es real
 
No ha habido nunca nada tan real
 
Te equivocas, es real el prejuicio existente en tu cabeza, ese filtro opcaco que te hace ver todo bajo una capa de nubarrones espesos. En realidad, la jaula es una ficción, y tu te amparase ne ella para engar la responsabilidad que impolicaría dar el paso de aceptar con los brazos bien abiertos tú realidad, sea caul esea, en las condiciones en las que esté, para modificarla a tu antojo.
Me detenco, mi rulo cuelga estático al lado de mi oreja, un hilillo de baba se escurre y me moja el cuello, sobreslatándome.
 
No te distraigas, por favor, me estás poniendo nervioso, ¿POr que no te centras? De eso hablo, de obviar la dispersión.
¿Obviarla?
 
Vale, me has pillado en falta. Asimilar la dispersión, para superarla.
 
Uno no puede estar atento a todo en todo momento, si yo lo hiciera a estas alturas estaría loca, la conciencia apabullante de la realidad externa e interna igualadas en una terrorífica balanza de desproporcionadas dimensiones dadas por la incisiva persipicacia de un presente ineludible me hundirían, jamás saldría de mi propia cabeza, de mi locura, de la inmediatez y de la immanencia trascendente.
 
Esta vez lo que se oye es su carcajada, abruta, tan incisiva como el comentario que le sigue, un poco rebajado por el tono socarrón de su mirada:
 
¿Y tú hablas de confusión?Por el amor de Dios, déjate de filosofías, ese nivel de abstracción te va a sentar mal.
 
No has entendido nada! Me siento furiosa, traicionada. Joder, no es abstracción, es que no sabe lo que significa la palabra inmanencia. Estoy hablando de lo inmedaito, y me llama abstracta, menuda desfachatez. Giro la cara, ofendida, un resosrte interno me obliga a pibotar sobre el eje de mi cuerpo, alejándose de sus posibles comentarios y critícas. Si hay algo que odio, es la gente que critica sin molestarse en entender lo que su interlocutaor está diciendo. Supongo que por eso no soy muy dada a escuchar los debates políticos, me envervan...
 
Vuelve, niña, estás como ida.
 
Estoy cabreada
No seas así... Me pasa la mano por el hombro, la deja caer por el pehco, hasta llegar al ombligo desnudo, donde se entretiene haciéndome cosquillas.
 
No seas mala conmigo, por favor, solo estamos intentado razonar juntos, ¿Verdad?
 
Sí, y me acusas de abstracción, coño, es qye no es verdad, no es justo
 
Bradbury es abstracto?
 
A que coño viene eso? no aparto su mano, solo abro los ojos, soprendida
 
Viene a que la abstracción puede ser una concatenación de hipótesis que conformen un mundo coherente en sí mismo, paralelo a este en el que vivimos, o simplemente una generalización. En el caso de Bradbury, sería el segundo. Habla de niños que encuentran la autenticidad, de personajes que vivin en el presente, de adultos sin pasado perdidos en los recuerdos. Extrapola, coteja datos en su cabeza, pero nuna nos los pone en bandeja.
 
Te ha salido una rima cursi.., conciliadora, le beso un poquito, le miro, retozo entre sus brazos, caliente en ese pecho raso que tanto bien me hace, y dejo que transcurran unos segundos hasta captar el corazón bombeando junto al mío. Rompo el silencio.
 
Sabes? Ya no me acuerdo de de qué hablábamos. Pero no podía ser muy importante, no? Dice Woddy Allen que lo que importa es el cuerpo, el cuerpo nunca miente. LOs letrados y licenciados en general, mienten cada día, viven en su burbuja y se olvidan de lo que buscaban en un principio, si tuvieron la suerte de tener ese principio...
 
Me estas diciendo lo que creo que me estas diciendo?
 
Anda, ven aquí. Sabes que te odio, verdad?
 
Mucho. Y me encanta que eches manos del salido de Woddy Allen a tu antojo.
 
Que lindos son los amores ficticios, menos mal que en la realidad también existen figurines como éste, que en los descansos del partido se acuerdan de discutir con cierta coherencia. Paralela, aparte, un inciso para retomar el hilo de la inmanencia, del cuerpo que roza el cuerpo, del comentario que sobra, en el que tú eliges con tu piel con quien te relacionas, lo eliges con tus labios, con tus silencios, y te olvidas del principio de una conversación anónima que nunca sucedió, y que dio pie a otra más anónima e inconsistente, entre los pliegues de doscuerpos que, por fin, se sacian mutuamente.
3月6日

Joven

La mayoría de la gente tiene una idea de los autistas como personas encerradas en sí mismas, silenciosas y poco comunicativas. Poco comunicativos, en el estricto sentido lingüístico de la palabra, lo son, pero que hay autistas que pecan de verborrea también es ceirto.

 ¿Que a qué viene esto? A nada en particular, estaba pensando en lo maravilloso que es regocijarse en las propias decisiones, acariciarlas porqeu son íntima, nadie si no tú las juzga y nadie si no tú les debe fidelidad. Y a pesar de la responsabilidad que ello entraña, o precisamente por ello, se siente tan bien el placer de poder decir que has hecho lo que debías, porque lo que debías estaba oculto bajo espesas capas de condicionamientos.

El placer más profundo, ¿El solitario? En parte sí, no lo niego, hay placeres que son caramelos de una dureza interna envidiable, que se deshacen en la lengua y te dejan un regusto dulce y cremoso, espeso, de cosa bien hecha. Pero hay placeres conjuntos que también te dejan esa sensación, la maravillosa sensación no tener que rendir cuentas a nadie. Es con la gente con la que piensas en voz alta, con la que te ríes y no te escondes, con la única con la que alguna vez podrás experimentar eso. Algunos los llaman amigos, yo no lo sé, yo solo los llamo: entes conjuntos.

No estoy muy literaria hoy, eso está claro, saboreo mi caramelo con una delectación suprema e íntima, siento su sabor espeso fundirse con la saliva... y reconforta saber que las cosas, por fin, empiezan a encauzarse, que ya no siento el peso de la existencia como una carga, si no como un peso valioso, el de un lingote precioso de incalculable valor. Mi propio lingote de oro.

No, definitivamente no estoy literaria... solo liviana, ligera, queda y charlatana. Con planes, expectativas, con gente con la que em siento cómoda a mi alrededor, con promesas y expectativas. Joven, al fin y al cabo. Y recuerdo las palabras de una buena amiga, una infusión tibia que cree en el destino: si arrastras un lastre tras de ti, y no sabes como librarte de él, a lo mejor es hora de que lo apartes, ya que no eres capaz de dejarlo correr, y esperes a que la brinde la pieza que te falta para deshacer el rompecabezas, la llave del candado que te tiene presa... Qué sencillo, ¿Verdad?

 Y a ti, mi lastre, te digo que no te preocupes, que no te preocupes por mí... pero no se te ocurra volver a crearme expectativas, no se te ocurra volver a jugar con algo tan hiriente como es la esperanza, Cómete las palabras que la generan, y solo habla del y para el presente. Si haces eso, ni yo te pediré nada ni nadie saldrá herido, y disfrutaremos del presente y de los momentos que podamos vivir juntos sin ataduras ni resquemores de fondo, que todo lo complican sin razón. ¿Te parezco demasiado oscura? Sabes que no lo soy, y sé que lo sabes bien.

Metedura de pata

Decirle a un profesor que ''siempre llegaba quince minutos tarde'' no es lo que se dice muy adecuado, sobre todo teniendo en cuenta que es la persona que te ''evalúa'' o al menos evalúa tus conocimientos. ''nooo... puede ser que llegara tarde algún día, pero quince mintuos...'' Risa nerviosa. ''Bueno, puede ser que solo fuera un poco tarde, diez minutillos o así...'' me corrijo. Pero a lo dicho, pecho. Igual que a lo hecho. ¿Que qué me hizo decir algo tan desacertado como eso? Es evidente, ¿No? Ella me detecto en falta: ven diez minutos antes... Pero vas a estar en clase. No, salgo diez minutos antes, me estoy dando cuenta de que no venías mucho a clase...'' Perro acorralado, perra acorralado, suelte algo tan desatinado como esa acusación totalemnte desacertada, y veo los ojillos de la profesora, igual de acorralados que los míos, debatirse nerviosos dentro de sus cuencas. Sí, tila, sí, no estoy de broma, le he dicho eso a la profesora de lengua castellana... y tienes razón, té, sí, señor, pero como no sé que e-mail me dió mejor me callo las observaciones porque nunca se sabe si, por ventura del destino, caiga en estas tierras cybernáuticas y lea lo escrito en estas líneas. O en las no escritas, claro.
3月4日

Un break

Lenguaje-contexto. Diferencia cualitativa de los índices de conexión en bucle. Patología verbal como fenómeno de desagregación perceptiva. Como admiro a mi madre, Dios Unas páginas más en este grito de ayuda. Salgo y vuelvo, me sumergo y retomo el hilo. Gracias por este pause...
3月3日

Un hallazgo de primerísima calidad

buscamos y buscamos y reflejamos lo que esperamos buscar en el objeto encontrado y sin encontrar. Cada elemento nuevo es un agotamiento más, una carrera de fondo que nos obliga a repostar. ¿Bromeo?No es cierto. Todos los que os habéis adentrado en las arenas movedizas de la red sabéis a lo que me refiero, esa carreara desenfrenada e infructuosa en busca de algo que valga la pena.
 
¿QUé porque escribo hoy aquí? Porque hoy he encontrado un blog que vale la pena, una verdadera joya que se me derritión en los ojos, hasta el punto de que ahora no puedo abrirlos del cansancio (la pantalla) y de la excitación. ¡Qué bueno descubrir entre tanto matorral, desbrozando a ciegas, alguna página que es capaz de devolvértelo todo con unas cuantas palabras? Y con ello me refiero a devolverte la autenticidad, una página que no se  oculta detrás de frasecitas elaboradas y embellecidas, edulcoradas y empalagosas, que solo pretenden impresionar.
Creo que no hay mucho que decir, hoy he encontrado un tesoro público y particular, y quiero deciros con ello que no solo se encuentra mierda en esta basura intergaláctica. Solo hay que saber buscar, apostar, y tener suerte.
 
 
3月2日

Menos mal que no soy tan cínica...

Era un día de niebla, de esos en los que los contornos se pierden y ya no sabes qué es cierto y qué no lo es, en los que lo tangible es una tela en la que refugiarte y en los que todo te produce una sensación de mareo que, bien conducida, puede incluso llegar a ser estimulante.
 
Lo conocí un día como ese, de niebla y bruma, dos figuras borrosos recortadas contra la nada.
 
A él siempre le gustaba hacer chistes disparatodos, como si fueran lo más gracioso del mundo, soltaba su retahíla y luego te miraba con ojillos inocentes, nada más haber colgado el desenlace de sus cuencas ya vacías, parecía que el líquido ocular se estuviese derramando hasta los míos, y me hubiera gustado recogerlo y devolverle el poco orgullo que todavía le quedaba intacto.
 
La primera impresión qeu tuve de él fue esa. Más bien pobre, si he de ser sincera. Un chiquillo de pelo color paja y desparpajo moderado con una vena cómica que se dedicaba a explotar enfrente de cualquier víctama que se le pusiera a tiro; a poder ser, del sexo femenino.
 
La segunda impresión no fue mejor, quizá porque estaba demasiado ocupada buscando al prínicpe azul, como tantas otras, como para darme cuenta de que lo tenía delante de mis narices: era la visión que yo quisiera encarnar en cualquiera de aquellas marioentas y, una vez desentrañado el misterio, no sería defícil hubicarlo en una y dotarla de la gran misión de nublarme la vista durante unos meses y, quien sabe, tal vez, con un poco de suerte, también algunos años.
 
Me miró y repitió el chiste con su pelo color paja, y yo me reí entre la niebla de aquel día de invierno, tan disparatodo como él, como sus ojos  y. huelga decirlo, como sus chistes.
 
Luego vinieron los paseso en los que ocupabamos el tiempo sin quererlo, hablando de todo y de nada, y el primer beso en el momento oportuno en el que un cruce de miradas nos descubrió un mundo que ya habíamos anticipado desde aquella risa de sádicos embebidos en su propia farsa.
El arie tenía de nuevo tintes reales, y disfrutábamos de los vigorizantes paseos pensando que el amor nos daba esa fortaleza nueva, esa luz en las mejillas cuya explicación era tan simple como ocultos nuestros motivos: el frío cortante de invierno, la niebla y las endorfinas
 
Después del beso vino el sexo. En nuestro caso no fue complicado, él y yo, de alguna manera, conectamos, habíamos hecho un pacto y estábamos dispuestos a cumplirlo, era un pacto de papel o, mejor dicho, de papeles. Yo representaba el mío y él, a su vez el suyo. Así fueron transcurriendo los días, no era díficil, incluso se podría calificar de entretenido, irse guiando por las pistas que el otro te daba, escuchar con respeto y encender los ojos como dos bombillas del extrarrado terrestre, sin que, claro, se derramasen del todo. UNo tiene que maneter oculto el agujero de sus pensamientos, aunque solo sea por pudor, o por decoro. Y eso hacíamos día a día, y el sexo, por supuesto, no iba a ser una excepción. O eso creía.
 
Una siempre cree que la farsa se puede mantener incluso en circusntancias de desnudo físico, pero cuando vienen y te acarician, y te soplan en el oído y te lamen las rodillas, y te sositienen en vilo con una especie de pasión-amor ilimitado, las barreras construídas se resquebrajan ligeramente, y la contención del dique peligra.
 
¿Por qué lloras? Preguntó, barriéndo el rastro del dolor de mis mejillas.
 
Lloro, contesté, hiposa, con una risa histriónica que nunca antes me había oído. Lloro porque se me han roto los ojos, y porque, para colmo de males, necesitas palabras donde bastan silencios.
 
Hay días en los que despertar y ver que luce el sol y no la niebla es una bendición caída del cielo. Hay días en los que la soledad, en su integridad, tan sincera y tan falta de escrúpulos, es algo más que un regalo que abrazar: es un milagro.
 
Es extraño entonces que, teniendo los dos ojos en mis cuencas, la almohada estuviese cubierta de una humaded livian y pesada como la niebla de aquel día.